La madre de Nerón: Agripina la menor
Mucho antes de que existiera la publicidad moderna, en la Antigua Roma ya se usaban estrategias para influir en la opinión pública. Una de las figuras más destacadas en este arte fue Agripina la Menor, madre del emperador Nerón. Inteligente y ambiciosa, supo manejar su marca personal con una astucia que la convirtió en una de las mujeres más influyentes de su tiempo.
Para fortalecer su poder, Agripina utilizó monedas, esculturas y representaciones artísticas que la mostraban como una mujer poderosa y digna de gobernar. Aparecer en monedas era un privilegio reservado a los emperadores, pero ella logró ser representada junto a su esposo, el emperador Claudio, y más tarde junto a su hijo Nerón. Con este gesto, enviaba un mensaje claro: su autoridad no estaba por debajo de la de los hombres más poderosos de Roma.
Además, supo tejer una red de alianzas y controlar la narrativa a su favor. Se aseguró de que los historiadores y cronistas de su tiempo reconocieran su papel como una figura clave en la estabilidad del Imperio. Aunque sus enemigos la retrataron como una mujer manipuladora, no hay duda de que entendía el valor de una buena estrategia de comunicación.
Sin embargo, cuando su influencia sobre Nerón comenzó a desvanecerse, su imagen pública pasó de ser la de una madre protectora a la de una amenaza para el emperador. Al perder el control sobre la narrativa, su destino quedó sellado. Nerón intentó asesinarla de manera encubierta, organizando un naufragio en el que supuestamente debía ahogarse, pero al sobrevivir, terminó siendo ejecutada por orden de su propio hijo.
A pesar de su trágico final, Agripina demostró que el poder de la marca personal y la percepción pública era una herramienta tan valiosa en la política de su tiempo como lo es hoy en la publicidad y el marketing. Su historia nos recuerda que controlar el mensaje puede marcar la diferencia entre el éxito y la caída, algo que sigue siendo esencial para cualquier negocio o marca en la actualidad.

