Los Boliches, Frontera Imaginaria

Hoy completamente unido a Fuengirola y por tanto esa frontera imaginaria que siempre existió en el cauce del arroyo Real ha desaparecido a consecuencia del gran desarrollo urbanístico que ha ido experimentando el municipio. Las referencias históricas del barrio de Los Boliches son escasas. Según recoge el cronista oficial de Fuengirola, Cristóbal Vega, en el padrón efectuado en 1822 al «Boliche» se le reconocen 25 habitantes. En 1841 Fuengirola se emancipó de Mijas, Los Boliches queda entonces bajo la jurisdicción de Fuengirola.
La población bolichera en ese tiempo simultaneaba en muchos casos su trabajo en la mar con las tareas agrícolas. Las fértiles tierras, en las que no faltaba el agua que llegaba de la sierra de Mijas a través de los distintos arroyos, contaban con numerosas plantaciones en las que se recogían buenas cosechas de patatas, cebollas, rábanos y otros muchos productos de huerta. Los hombres simultaneaban el trabajo en el campo y en el mar según las épocas del año.

Pero, ante todo, la historia del barrio de Los Boliches es la historia de sus pescadores, porque no en vano la mayoría del pueblo vivió durante décadas de la pesca, e incluso Los Boliches fue exportadora de gran cantidad de mano de obra para las almadrabas tanto de la zona del Estrecho como incluso de algunos puntos del Atlántico y de África. Desde los años 30 hasta la década de los 60 de Los Boliches emigraban cada año más de 200 pescadores para trabajar en las almadrabas. Las que contaron con más mano de obra procedente de Los Boliches fueron las de Tarifa, Barbate y Rota, aunque también hubo muchos hombres de la mar que viajaban hasta Ceuta o Larache para emplearse en las almadrabas que se calaban en aquellos lugares. De lo conseguido vivían durante meses bastantes familias de Fuengirola, y los mayores recuerdan con añoranza las despedidas de los hombres de la mar que se aventuraban a desplazarse fuera de sus hogares para conseguir el necesario sustento, en el duro oficio de la pesca mediante este sistema, que hoy prácticamente se encuentra en vías de extinción.

Los antecedentes históricos se remontan a siglos, pero los testimonios de los más veteranos pescadores del lugar nos hablan de cómo hasta poco antes de 1936 todas las embarcaciones existentes en Los Boliches eran varadas diariamente en la playa con una pareja de bueyes, o mediante aparejos que usaban sistemas de polea, manejados por los propios marineros. Tras la guerra desaparecieron los bueyes, y ya se puso en funcionamiento el primer torno.

El varado de los barcos, todos ellos propulsados a vela y remos, se efectuaba por orden de llegada, por lo que habitualmente eran los barcos tripulados por marineros más jóvenes los que primero llegaban al torno, pues estaban ansiosos por saltar a tierra para cortejar a sus novias.